“Crisis e igualdad”. Begoña Muruaga.

Lunes, 8 de Marzo de 2010

El Correo. 8-3-10

Hace ya más de dos años que la crisis económica es un tema recurrente en nuestra sociedad. Sabemos que la crisis ha sido provocada por los grandes bancos y empresas financieras, y que en nuestro país se ha agravado con la especulación inmobiliaria. Sabemos también que, aunque la responsabilidad no ha sido de la clase trabajadora, es ella la que está pagando las mayores consecuencias. Por otra parte, cuando se habla de pérdida de empleo, todas las miradas están puestas en los varones, porque esta crisis está afectando principalmente a dos sectores: la construcción y la industria del automóvil.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta otros datos: la tasa de paro femenina sigue siendo mayor que la masculina; las mujeres siguen siendo mayoría tanto en las categorías más bajas como en el empleo más precario; sus pensiones son mucho menores, y sus tasas de pobreza son mayores. Ante ese panorama, cuesta creer que, a la larga, los principales afectados por la crisis sean los hombres.
En todo este tiempo, he oído innumerables tertulias y he leído decenas de artículos de opinión sobre la crisis y sus efectos, y en todos los análisis echo en falta la incorporación de la perspectiva de género. Hay que recurrir a revistas especializadas y jornadas específicas sobre economía y feminismo para saber cómo está afectando esta crisis a las mujeres. Afortunadamente, existe en la red un manifiesto feminista (www.feminismoantelacrisis.com) en el que se explica la situación de las mujeres y se apuntan algunas claves para salir de esta crisis con un reparto más equitativo del trabajo y de las responsabilidades familiares. El manifiesto pone el acento en no volver a recetas del pasado, aquél en el que la mujer era un ser dependiente económicamente del marido, y cuyo objetivo en la vida era ser esposa y madre.
Gobierno, patronal y sindicatos hablan de reformas en nuestro sistema productivo y en nuestro sistema de pensiones, pero parece que no atinan con las soluciones. Pues bien, ruego a quienes están negociando estos temas que, antes de tomar decisiones al respecto, lean con atención la ponencia de María Pazos 'Pensiones e igualdad de género', publicada en 'Feminismo ante la crisis'. La autora hace un análisis pormenorizado de todo tipo de pensiones y denuncia la falta de equidad y eficiencia de nuestro sistema. Por ello, propone un cambio de modelo, centrado en los siguientes ejes: a) Políticas para que los hombres asuman su 50% del trabajo doméstico y de cuidados; b) universalización de la educación infantil desde los 0 años y del sistema público de atención a la dependencia; c) horarios más cortos para quienes tengan jornada completa; d) eliminación de todas aquellas medidas que precarizan el empleo de las mujeres, y e) igualdad en la protección social, con especial atención a la inclusión de las empleadas de hogar en el Régimen General de la Seguridad Social.
Pero la autora va más allá. Con respecto a la pensión de viudedad, afirma que no sólo es una figura obsoleta desde el punto de vista de la equidad, sino también de la eficiencia, y que es un factor que potencia la permanencia de las mujeres en la economía sumergida y/o en la situación de dependencia económica de sus maridos. Así las cosas, propone la eliminación de la pensión de viudedad, pero conjuntamente con otras reformas en pro de la igualdad de género.
Cada vez está más extendida la teoría de que invertir en igualdad, aparte de ser un tema de justicia social, resulta rentable económicamente. La crisis, por tanto, puede ser una buena oportunidad para avanzar hacia la igualdad. Para ello, necesitamos la implicación de todas aquellas personas e instituciones que creen que una sociedad sin discriminación de las mujeres es no sólo deseable, sino también posible.

Fuente: El correo

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